
Quiero mucho a Annapurna Interactive a pesar de todo el desmadre por el que están pasando, ellos se han encargado de publicar varios de los mejores juegos indies que he jugado como Neon White, COCOON, Lorelei and the Laser Eyes, y mi favorito de 2022 Sayonara Wild Hearts. Pero otra cosa me ha quedado clara también, luego toman decisiones no muy buenas sobre qué juegos deciden publicar. ¿Recuerdan Twelve Minutes? La gran mayoría son muy buenos pero al querer darle la oportunidad a tantos estudios como sea posible no todos son ganadores. Respeto eso honestamente, por eso todos sus juegos me llaman la atención de alguna forma. Varios de estos han entrado a Game Pass y he intentado jugarlos en medida de lo posible antes de que salgan del servicio, y justo por Febrero empezaron a salir algunos, empezando con Maquette.
De todos los juegos publicados por Annapurna este era uno de los que no tenía idea de que se trataria, lo único que pensé es que sería de puzzles por la estética y estaba en lo correcto. La idea principal gira alrededor de una maqueta que tienes en el centro del mapa, la cual “modificas” colocando diferentes objetos para resolver puzzles. Si has jugado Superliminal o Viewfinder, este sigue más o menos la misma idea de jugar con el tamaño de las cosas y su posición, pero con un enfoque bastante distinto, en vez de ir resolviendo varios puzzles en rapida sucesion, te colocan en un hub con 4 viñetas que tienen algo que debes solucionar con la maqueta, por lo que tienes que entrar, analizar el espacio para encontrar una parte de la solución y la mayoría de veces usar la maqueta para resolverlo, dando varias vueltas entre estos dos para continuar.
Esto suena tedioso y lo es un poco, pero la verdad lo disfrute bastante. Al igual que Superliminal, tienes que experimentar constantemente con el tamaño de las cosas para llegar a las soluciones que la mayoría de veces son entendibles. Solo en unos cuantos en el final tuve que abrir una guia porque las pistas eran muy confusas y cuando vi la solucion me quede con cara de 😐, pero en general nada se sentía imposible, solo era necesario ponerle bien coco para encontrar la solución. Y hacen varias cosas interesantes con este concepto, ninguno se siente igual con el otro con cada nueva viñeta sintiéndose fresca.

La verdad en términos de los puzzles quedé bastante contenta, fuera de esas frustraciones al final disfruté mucho prácticamente todo, excepto una cosa muy crucial, los controles. La cantidad de suspiros y exhalaciones de todo tipo que solte durante mi partida se contarian con los dedos de las manos y los pies, y no fueron por la historia romántica, fue por estos controles tan dolorosos de manejar. Para ser un juego que en papel sería tan simple en controles (uno que se ha hecho bien desde que el “walking simulator” existe, Maquette logra hacerlo innecesariamente frustrante.
Se que esto es algo considerado “menor” y al parecer algo que no existe en la versión de consolas, pero esto es lo más negativo que se me quedó cuando lo termine, escribí 3 notas sobre lo mucho que me frustraron. Todo recae en el manejo de los objetos, el cual está puesto en los dos clics, uno solo lo suelta en el piso y otro te deja colocarlo donde lo necesites, ¿pero cual es cual? Dar clic con la intención de colocar un objeto dentro de la maqueta, solo para que la cosa se caiga en tus pies y tener que moverte para recogerlo llega a ser hartante. A eso agregale que moverte con un objeto en la mano es lentisimo, la cámara lockea a cualquier objeto cercano, no hay un botón de sprint que en una parte en específico al final se siente que debería ser necesario, hace que lo que debería ser una experiencia relajante y tranquila, en una que te desgasta mas de lo necesario.
Pero bueno, ya fue suficiente de quejarme. Aunque los controles genuinamente arrastraron el juego con el lodo por toda la duración el juego, el resto estuvo mejor, pero no por demasiado. La otra mitad importante es la historia, la cual se trata del inicio y el final de una relación, contada a través de voice-overs, textos en la pared y dibujos. En primer lugar, las voces quedan muy bien, todo se siente genuino, como si hubieran grabado conversaciones reales de una pareja real, pero con la calidad profesional de actores de Hollywood, y en segundo lugar la historia no está nada mal, pero si cae en lo que sería una historia de ruptura genérica. Esto no es algo malo necesariamente, funciona bien para lo que es, pero el problema recae en que no hay una conexión entre la historia y la mecánica principal.

Eso es lo que más me chocó en este aspecto, cuando empeze el juego pensé que me darían una explicación de porque estábamos en una maqueta, no sé, qué les gustaba hacer maquetas, un experimento o algo, pero no. Los puzzles casi nunca tienen relación con la narrativa, algunos tienen alguna razón metafórica o de memoria, pero se siente muy desconectado. El final, osea los últimos 3 capítulos, es en donde el gameplay y la historia se conectan más y considero esa la mejor sección del juego, aunque no tiene tantos puzles, los que hay tienen más peso y reflejan mejor lo que está pasando.
Eso sí, algo que definitivamente le tengo que dar flores es en el apartado de la música y el arte. Maquette se asegura de darte una buena primera impresión apenas empieza, introduciendote a la historia del juego con un cover de la canción “San Franciscan Nights” siendo suficiente para quedarme jugandolo, y esto se replica en el resto del juego. Aunque gran parte de este es silencio con los efectos de sonido, cuando algunas de las canciones empiezan le da mucho más peso al momento y se vuelven de las partes más memorables en todo el paquete. Eso se complemente de una muy buena dirección de arte que si aprovecha el concepto que es la base de todo el juego, con estructuras que se acoplan muy bien a la mecánica principal y una imagen bastante impactante con el mismo domo encima de ti pero todavía más grande. Es bastante bonito y junto a la música vuelven a Maquette mucho más disfrutable.
Tengo la sensación de que he sido bastante negativa en esta reseña. Los controles me frustraron demasiado y la historia no solo es genérica, tampoco se conecta de forma orgánica con el gameplay. Esto sí le resta bastantes puntos para mi porque si esos detalles hubieran sido pulidos, los puntos positivos resaltarian más. Aunque no cambia mucho en todo el juego, la idea principal de la maqueta es una muy creativa que te da puzzles que no has visto en general, las actuaciones de voz son excelentes, la música que acompaña varios momentos importantes es agradable y la dirección de arte complementa muy bien todo lo demás. Al final este fue un juego que cumple pero es uno con muchas fallas que no le dejan mostrar todo el potencial que tiene. Se nota lo que querían hacer pero por una razón u otra no pudo llegar a la altura que buscaban.
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